jueves, 4 de julio de 2024

La educación pública y la privada: España y Colombia

El día de la transmisión de la audiencia pública. UN Manizales
(convocada por un congresista sobre reforma educación superior)
Temo poner un título demasiado serio en una entrada de blog. Mis amigxs me dirán que es una irresponsabilidad y que no se condice con mi condición de profesor universitario, pues no haré citas, ni escudriñaré concienzudamente fuentes bibliográficas para respaldar mis afirmaciones. En cambio, compartiré recuerdos de detalles y comentarios que escuché y que no dediqué tiempo a corroborar, es decir, me lo creí. Así que algunas cosas que diga tendrán un sabor a exageración, falta de experiencia, parcialización o ignorancia. Sin embargo, lo rescato como un punto de partida para debates con amigxs que quizás sí dediquen el tiempo a ello (quizás yo mismo también y a partir de ahora me lo tome en serio). Adicionalmente, lo justifica la urgencia de hablar para dialogar, expresarse sobre la situación en que nos encontramos, recién finalizando un proceso de movilizaciones en la Universidad Nacional de Colombia, consecuencia de una crisis institucional y de sentido de lo público, en la que se refleja una crisis mayor, del concepto mismo de universidad, cultivado y transformado varias veces a lo largo de ocho o nueve siglos de la tradición medieval más perdurable en el mundo moderno.

En el día del trabajo, con amigxs CIUM y transeúntxs (1/5/2024)

Entro en esta reflexión por varios caminos varias veces al día: cuando desayuno (alimentos de diferentes lugares pues viajo en este momento), alimento los pollos y gallinas del galpón (en la granja donde vivo), me transporto en tren de alta velocidad, participo de un círculo de palabra alrededor del fuego, llevo estudiantes de cualquier carrera a sembrar en un campus universitario, recorro una plaza de mercado popular cargado con un costal de frutas y verduras preguntando y regateando, diseño una ficha para que estudiantes de ciencias de la computación escriban lo que sienten y experimentan al hablar con una planta, o cuando -como la semana pasada- me encuentro con un educador, amigo de décadas, procedente de otra cultura -como es la de barrio popular de Madrid- y siento la necesidad de compartir lo que acaba de pasar en mi país, en mi universidad -la Nacional de Colombia-, donde estudié y retorne una década después a trabajar, en una sede regional -la de Manizales-. Es una conversación recuperada-reconstruida de mis recuerdos, que aconteció hace un par de semanas, recién aterrizado y con jet-lag, pero contento de verlo y recordar sus tiempos de cooperante voluntario con la ONG jesuita Fe y Alegría, en la localidad de Usme, al sur de Bogotá. Transcribo solo recuerdos relacionados con los panoramas educativos de ambos lugares y que pienso útiles para alumbrar un poco la discusión que se vislumbra en mi país, universidad y sede.

El escenario es un descampado con unas 10 mesas con sus sillas, al caer la tarde, en un bar del distrito de Usera, de Madrid, unas tres cuadras detrás del Hospital 12 de Octubre, barrio de inmigrantes latinos, chinos y de varias otras partes, entorno que nos fascina, pues uno de los aspectos más atractivos de las capitales de antiguos imperios coloniales es la reconfiguración cultural tan colorida de sus poblaciones. El estilo del bar es popular español, pero lo matizan sus clientes y empleados, entre los que el aporte latinoamericano es –me pareció- más de la mitad. Sin embargo, la distribución del espacio, el estilo de la barra y obviamente la arquitectura del barrio es típica de barrio popular español, con su chut para “tirar” las cañas, los tubos o las copas de cerveza y las tapitas de cortesía, que en esta ocasión nos tocó de aceitunas.

-    ¿Quihubo, Javier, cómo está usted?

-    ¡Ijmaaa! ¿Qué pasa, tío?

Reímos ambos, él comenta y le divierte observar que su cortesía sea tratar de saludar colombiano y yo lo salude español.

Entre el salpicón de recuerdos, pues llevamos siete años sin vernos, van y vienen también comentarios del espacio en que nos encontramos esta vez.

-    Alucino con este barrio. Acabo de hacer un minimercadito en un negocio donde puedo comprar la bombilla de mate que había perdido en Sibundoy y que no consigo en Manizales. Había todo tipo de productos paraguayos, incluso algunos colombianos: el arequipe, los bocadillos de guayaba…

-    Eso no es nada, a mí me gustaba venir aquí, al otro lado de esta avenida (señala a un par de cuadras de distancia). Aquí no es realmente Usera. Es allí donde llamaban “Usela”, porque era el barrio chino. Hay unos bares a los que vas y no ves una sola inscripción o letrero en castellano. Eso me encantaba, porque era como estar en otro país ¡en tu propia ciudad!

La conversación sobre los lugares y ritmo, y logros laborales tenía que llegar.

-    Y bueno, eso por allí por tu universidad está como un poco enredao, ¿no? Te veo en ello, pero ¿qué es lo que pasó?

-    Bueno, un poco lioso todo el proceso, pero lo que en este momento hay es una oportunidad grande de cambios en el rumbo de la universidad. El rector que acaba de posesionarse realmente está representando un modelo de universidad de estilo muy social, incluyente, muy comunitaria, que había perdido espacio hace rato. El modelo que había hace dos o tres décadas, de hacer negocios con las empresas y volver eso el sentido principal de la universidad se había metido y establecido sin que pareciera encontrar mucha resistencia. Claro que eso fue una respuesta adaptativa a la desfinanciación. Y claro, no es algo exclusivo de Colombia.


Movilizaciones en Universidad de Sevilla. ABC de Sevilla (2/8/2023)
Movilizaciones en la Universidad de Sevilla. ABC (2/8/2023)
-    ¡Uy! Aquí eso también se ha visto. No veas la de escándalos que aparecen por falta de transparencia, pero ni siquiera es que sea algo nada más de las universidades públicas, es también en las privadas.

-    Bueno, en las públicas quizás se note más, porque en España el sistema público es más grande, ¿no?

-    Sí, claro. Aquí la educación privada ha ganado mucho terreno pero es más en la secundaria, incluso primaria. El sistema de educación superior pública es bastante sólido. Bueno, es como una moda, la educación pública es buena, pero como que muchos padres piensan que si van a la privada sus hijos aprenderán más.

IED Paulo Freire. Loc. Usme. Bogotá. Imagen tomada de internet

-    Qué curioso que en Colombia, el sistema que se fortaleció en la primaria y la básica fue el público. Por ejemplo, ya Fe y Alegría, prácticamente casi no tiene colegios. Le afectó mucho el aumento de los colegios públicos en las administraciones de izquierda en Bogotá, sobre todo los macrocolegios en barrios populares en la época de Lucho Garzón. De hecho, el colegio que conociste en Santa Librada, ya no es tal, hay unos edificios que pasan tiempo abandonados y a veces han sido CEDECO (Centro de Desarrollo Comunitario), pero la dificultad de sostener esa propuesta, que fue tan emblemática del refuerzo que las comunidades religiosas prestaban al sistema educativo en Colombia, ha sido grande. No sé otras ciudades, pero me parece que ese efecto en Bogotá tuvo alguna influencia en otras partes del país también.

-    Bueno, y aquí en las universidades, ha habido también algunos escándalos por poca transparencia. En general, cuando una élite tiene acceso a generar contratos, convenios y cosas así, la participación se reduce o no se divulga bien la información.

-    Obvio, es la forma de tener gobernabilidad. En su manera de ver las universidades como empresas, tomar decisiones sin consultar es más eficiente.

Con imprecisiones, la conversación pasó también por cantidad de otros temas, familiares, personales, recuerdos, anécdotas. Luego lo invité al apartamento que alquilamos por Airbnb para que conociera a la patota que vino de paseo conmigo, y que estaban cansados aún del viaje. No salieron porque las visitas en Colombia se atienden en las casas, no como aquí, que se ponen las citas en los bares para evitar poner en demasiado compromiso al anfitrión con todo el rollo de tener que ponerlo a cocinar y demás. 

Imagen del distrito de Usera, Madrid

Hoy, que por fin me siento a escribir algunos apartes de esa conversación, para compartirla con amigxs y comunidades académicas ligadas a los cambios actuales en el sistema de educación superior colombiano, comparto también algunos titulares que acabo de repasar, buscando corroboraciones, datos y ayudas para la memoria.

Benitez, Mercedes. "Más de 200 profesores llevarán a los tribunales a la Universidad de Sevilla por los «contratos basura»". ABC de Sevilla (2/8/2023). Sevilla. https://www.abc.es/sevilla/ciudad/universidad-sevilla-ahorra-730000-euros-contratos-basura-20230802123556-nts.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Fsevilla%2Fciudad%2Funiversidad-sevilla-ahorra-730000-euros-contratos-basura-20230802123556-nts.html

Delgado, Sergio. "La imparable victoria de la educación privada sobre la pública explicada en 7 cifras". El blog Salmón (16/03/2023). Madrid. https://www.elblogsalmon.com/economia/imparable-victoria-educacion-privada-publica-explicada-7-cifras

Equipo de Redacción Ciencia. "Científicos denuncian que algunas universidades están ofreciendo becas a jóvenes doctores en lugar de contratos". Europa Press (15/07/2021). https://www.europapress.es/ciencia/noticia-cientificos-denuncian-algunas-universidades-estan-ofreciendo-becas-jovenes-doctores-lugar-contratos-20210715144634.html

Ruiz, Laura. "Los investigadores denuncian que algunas universidades se quedan con parte de su salario". El Salto Diario (15/01/2024). Madrid. https://www.elsaltodiario.com/precariedad/investigadores-denuncian-universidades-se-quedan-parte-salario

Sanchez, Caballero. "España, entre los países de Europa con menos escuela pública y más concertada". El Diario (16/03/2017). Madrid. https://www.eldiario.es/sociedad/espana-europa-escuela-publica-concertada_1_3554070.html



miércoles, 26 de junio de 2024

UN: Comentarios a la distancia


Viajé a Madrid el 20 y a Londres el 22 de junio. En ese momento ya los y las vicerrectoras de la administración del nuevo rector, Leopoldo Múnera, se habían posesionado y algunos de los cargos de libre nombramiento y remoción que dependen de ellxs, como directores de bienestar, de investigación, académicos, de planeación, estaban siendo posesionadxs. Cierta emoción percibo aún en el ambiente, por la observación de equipos de trabajo a nivel nacional, y en las sedes, realmente nuevos. Es la llegada a cargos determinantes, de docentes comprometidxs con modelos sociales de universidad –es decir, orientada prioritariamente a buscar soluciones a necesidades de las comunidades-, ante la mirada incrédula de equipos salientes, a veces con actitud de revanchismo pendiente que, por su formación, o mirada disciplinar, señalan unas veces a los jueces y otras a los mercados como futuros verdugos del proceso emergente (adelantando acciones para facilitarlo, como quien compra un billete de lotería).

Veo dos movimientos que acotan, o limitan, desde lados diferentes este fenómeno, del que somos testigxs. Por un lado, la inercia de procesos que han hecho carrera en las universidades públicas (no solo en Colombia, sino como parte de tendencias internacionales) hizo pensar que el único camino posible y viable era el del mercado, es decir, el de la acumulación de méritos como negociantes de contratos y convenios con grupos económicos y empresas influyentes, que cubren los vacíos que deja la desfinanciación, generada por políticas nacionales favorables a las universidades privadas. Diferente, aunque a veces afín, es la orientación al mercado académico, desde la cual se proscribe el mercantilismo académico y se encumbran objetivos meramente científicos, pero no se aceptan otras formas de conocimiento. Por el otro lado de esta acotación, el hundimiento de las izquierdas que se desplegaron en el siglo XX, que parecía ser un proceso definitivo, ha mostrado no ser tal, sino más bien se ha convertido en un matiz indisoluble en la comprensión de las sociedades modernas. Esto se expresa en la alternancia de las derechas y las izquierdas en los diferentes países, la cual se corresponde con una oscilación en las políticas de educación superior entre orientación al mercado y orientación hacia el bien común y la satisfacción de necesidades sociales sentidas por las mayorías, o por minorías con resistencias largamente reconocidas, como los indígenas, los campesinos, colectivos LGBTiq+, afrodescendientes, habitantes de calle, personas con discapacidad, consumidores de substancias sicoactivas, personas con adicciones, etc.

En este contexto, tanto coyuntural, como de largo plazo, los conceptos de “lo público” y la “autonomía” una vez más han sido puestos en el centro de la discusión de las opiniones públicas. El concepto de “lo público”, dada la coyuntura y polarización, solo es reivindicado por quienes proponen modelos de universidad de estilo social. Es un polo de la discusión, en posición antagónica con el mercado o “mundo real” como defienden los detractores del bien común. Problemas frecuentes señalados por estos últimos –a veces caracterizados como modelo de universidad-empresa- son la ineficiencia de lo público, la corrupción de lo público, la pobreza que se deriva de lo público, la politiquería que se deriva de lo público... Los abanderados de universidades de corte social, a veces tan diversas como las universidades indígenas, o simplemente los sectores artístico, humanístico o corrientes alternativas como las medicinas orientales o la educación popular, reclamando su espacio y una posición menos desaventajada, en cambio, ven en la universidad-empresa un gigante todo poderoso a vencer, no con la fuerza de lo material, sino con la fortaleza intangible y moral de las resistencias, los discursos alternativos,  paradigmas que retan al lado dominante en algunas disciplinas. Desde esta perspectiva la universidad-empresa es la corrupción misma, en cuanto invasión de la órbita del bien común desde intereses privados que lo deslegitiman, el “realismo” no se refiere a los números de una administración, sino a la experiencia cotidiana de la gente, recurso humano, objeto administrable, que al mostrarla se rebela, propone cambios y se hace sujeto, ciudadanx, mayor de edad. Finalmente, la participación no es politiquería, sino el método de una democracia directa y transparente que urge construir, pero que no es posible sin generalización de la educación a todas las capas sociales, para cesar la manipulación y valorar sus intereses, defendiéndolos con la autonomía que el mundo moderno consagra como facultad de individuos y pueblos.

Autonomía –por lo menos en el discurso que venimos construyendo hace un par de siglos y que se erige como marca de la época moderna- se refiere entonces a la defensa y afirmación de la razón. Cuál sea el carácter, unitario o múltiple, monolítico o flexible de dicha razón, es algo que está en debate. En nuestro caso es el debate por el sentido y camino de la Universidad Nacional. Según las convicciones e intereses de los participantes y sectores de la comunidad que la conforman, los enemigos directos o potenciales de dicha autonomía son el mercado, el gobierno o la propia comunidad. El mercado para quienes lo nombran en relación con el conflicto de las universidades, está encarnado en grupos económicos orientados al negocio de la educación, o bien grupos con intereses específicos en determinados contenidos de la educación, unas veces interesados en la formación para el trabajo, otras veces interesados en evitar la promoción del pensamiento crítico (con frecuencia ambas), la ironía o contradicción en este caso es que este discurso que promueve la libertad a grandes voces la limita de hecho promoviendo la segregación de los conocimientos y empleos desde el sistema educativo. Los gobiernos son nombrados como enemigos cuando intentan intervenir el mercado, en este caso educativo, para mitigar, reducir o anular sus efectos segregacionistas que pueden constituir situaciones de injusticia o incluso, como se ha presentado el caso en Colombia, de “estados de cosas inconstitucionales” (como fue el caso hace pocos años en relación con el desplazamiento forzado, o con la desnutrición de infantes en algunos territorios indígenas). La intervención estatal en casos extremos ha sido avalada incluso por políticos con posturas que defienden el libre mercado (p. ej. A. Uribe en X.com 4/06/2020), si bien los medios de esta intervención siguen siendo materia de debate. Los más mercantilistas tienden a sugerir que lo social se aborde mediante medidas de buena voluntad, caridad cristiana, o similares, y por lo tanto sean voluntarias. Mientras que los más sociales tendemos a pensar en estas intervenciones como fruto de una deliberación responsable en que toda la sociedad se compromete unida para superar las condiciones de vida indignas y acabar o reducir ese flagelo  sobre el cual en etapas anteriores de la historia no nos hemos hecho conscientes.

En esta línea van mis conversaciones con amigxs que encuentro en el Viejo Continente. Son de mi generación, ubicadxs en otra parte y por lo tanto, permitiéndose alumbrar mi mirada desde sus lugares y desde sus situaciones y contingencias.


viernes, 4 de agosto de 2023

Hacia una definición profunda de Trabajo

T = F.d debería aclararse como F.d(t) pensé hace mucho tiempo, cuando me estaba cambiando de carrera. Es decir, ejecutar una acción a lo largo de un espacio, durante un tiempo. Años después me pareció incompleta esa reflexión, falta el significado de esa acción, en función de lo cual están tanto la fuerza como el espacio. Expresar algo como T = F(M,t).E(N,t) donde E es espacio tridimensional y M y N son matrices de significado, resultaría una necedad. Los lenguajes tienen sus límites. Sin embargo, me entretienen estos juegos que facilitan la comunicación con profesiones más dependientes de las matemáticas, más tecnológicas.

Obelisco memorial de luchas por la paz, en La India, Santander, Colombia (de la entrada de blog T, 2017)

Trabajo no es empleo remunerado, cómo quise explicar en otra entrada de este blog hace años, es "Transformación consciente". La coincidencia en la letra inicial es feliz, pues este juego de inventar ecuaciones sociales tiene muchas interpretaciones. Sin embargo, voy sintiendo desafortunado inventar ecuaciones en que cada letra se refiere a un objeto complejo y multidimensional. Una notación poética pienso que sería más adecuada. Como en "A mis obligaciones" el poema de Pablo Neruda, en que resulta claro que lo concreto o lo preciso del trabajo se puede expresar mejor como "llenar de pan las tinieblas, fundar otra vez la esperanza", pero también "el polvo, la lluvia cruel de la estación", donde se puede "manifestar la primavera"

Marcha de trabajadores de Buenos Aires el 13 de julio de 2023

Diría entonces que cualquier descripción suficientemente detallada de un trabajador ejecutando la acción que lo define como tal, dada la trascendencia del transformar la materia, la energía o las relaciones por parte de un ser vivo cualquiera, de manera deliberada, consciente y significativa, resultará poética aunque no lo pretenda. Para mí las acciones que vinculo en este relato lo son, así como también varias situaciones, escenas, descubrimientos, documentos, audiovisuales que encajan uno con otro de manera extraña.

Escena o situación uno: Buscando alguna fábrica recuperada de las que anoté en una lectura descuidada del libro de Alberto Ivern Hacer lo posible -"Solo en la Capital Federal, en el 2004 ya existían más de veinte empresas recuperadas" (2007: p. 22)-, encontré viable caminar desde el apartamento que tomamos en alquiler, en Villa Pueyrredón (cerca de Agronomía UBA), hasta un rincón del sector de Chacarita, en el que se ubica Grissinopoli - Cooperativa La Nueva Esperanza. 

Delante de la fábrica de grissines

Es una fábrica de grissines, es decir, lo que en Colombia llamaríamos "palitos de pan duros", una especie de amasijo industrial cuya textura está entre la galleta de soda y el calado bogotano, pero de aspecto más distinguido y, a juzgar por la etimología, el nombre italiano, también podría señalarse incluso con un toque aristocrático. Sin embargo, se trata de panadería del pueblo, que todo el mundo compra, y es accesible a cualquier bolsillo, más si se compra en la propia fábrica una caja de tres kilogramos, como hice yo, luego de ir trotando; escapado del grupo familiar de viaje, en el frío invernal de Buenos Aires; con esa sensación de manos quemadas por el frío, pero recalentadas con el ejercicio, hasta estabilizar la temperatura corporal; alegre y triunfal de haber recorrido unos siete kilómetros en 45 minutos, errático, sin datos móviles en el celular; con actitud de fugaz investigador social en que la indagación al tendero de un café y a una señora que estaba aseando la puerta de su casa por la ubicación del lugar adquirió tinte de trabajo de campo; y luego de notar que, mis anfitriones estaban realmente ocupados y sin notificación previa no estaban disponibles para atenderme, más que para la simple venta del producto (temprano en la mañana se despachan los pedidos mayores y es la hora de mayor ocupación en la mayoría de negocios de distribución de comida). Es decir, los grissines estaban ya para mí, cargados de calle, de frío y de mañana, pues el amanecer invernal es tarde y había apenas ocurrido cuando salí a trotar a las 7:30 a.m.

Café donde fui orientado

Martina (nombre cambiado temporalmente), me apuntó en un papelito su correo electrónico, pues le dije que quería enviarle la foto desde mi casa, cuando estuviéramos comiendo el producto de su trabajo y de sus luchas, nosotros que también trabajamos duramente y luchamos por cambiar el mundo desde nuestro lugar, en una vereda de los Andes colombianos, con nuestra trayectorias e identidades familiares, étnicas heredadas, que son también una lucha por reclamar el valor en la historia que puede asegurar unas condiciones de vida mejores para nuestra gente. Me emociona la perspectiva de decir y sentir que somos la misma gente, trabajando por algo que podríamos entender como lo mismo, pero que no siempre es tan fácil, por estar enredados cada uno en sus afanes cotidianos, sus urgencias del momento, que luego serán olvidadas. No pude soltarle toda esta parrafada, pero me entendió. Mientras tanto, Juan (nombre cambiado temporalmente), un poco mayor que ella, se quedó afuera y charlamos dulcemente un momento, me explicó que el documental que les habían hecho y del que Martina me había apuntado el nombre en un papelito fue allí mismo y que los estudiantes de la UBA habían ido y se habían quedado con ellos en la fábrica, resistiendo, porque los podían sacar de ahí... Me río hoy de mi mismo, en ese momento, pues siento que estuve delante de unas estrellas, no en ningún sentido metafórico, sino real, aunque sean desconocidas en mi entorno y en mi país. Su brillo en medios audiovisuales ha sido para un entorno pequeño, de barrio y de la ciudad de Buenos Aires, especialmente. Ignoro hasta que lugar del mundo ha visto alguien anónimo, a quien nunca conoceré, alguna de las producciones que se realizaron sobre la experiencia de esta cooperativa producto de una experiencia de fábrica recuperada. El papelito que me escribió Martina solo tenía el nombre de la propia Cooperativa La Nueva Esperanza - Grissinopoli, es decir, que podría haberlo buscado antes de ir, pero no se me ocurrió. Solo en los primeros minutos del documental largometraje de Darío Doria, o del video más corto, publicado por Ojo Obrero, ya aparece mi anfitriona explicando el proceso para las cámaras, o bien, registrada su intervención -de liderazgo y representación- en cantidad de encuentros y reuniones. Dante salía menos, pero me pareció verle también, sin canas aún, junto a cantidad de personas que intervenían con su opinión, su postura, o que explicaban partes del proceso de la elaboración de grissines... Memorable la intervención de una joven, hija de una trabajadora de la fábrica, declarando su orgullo de ser hija de una trabajadora y luchadora que estaba ocupando una fábrica y cómo lo había explicado a sus compañeros en el colegio, al mismo tiempo proponiendo acciones concretas para apoyar, desde su lugar, la lucha de su mamá y de toda la empresa, que para ese momento estaba ya gestionada de manera colectiva, con dificultades, pero alegres de haber hecho su primera producción autónoma.
Comiendo grissines en el Nido Colibrí, vereda la Floresta, Villamaría, Caldas, Colombia

He tomado ya las fotos de los integrantes del Nido Colibrí comiendo los grissines, y los ofrecí también en el primer ensayo de la Coral Santa María, la semana pasada, apenas llegando a Manizales. Compartí grissines también durante el viaje, en la escala que hicimos en Encarnación (frontera argentino-paraguaya) a una anfitriona de Airbnb quien nos cuidó y consintió. Incluso una integrante de la agrupación coral llevó grissines a su trabajo para compartir con sus compañerxs y me envió fotos también. No son una comida cualquiera, va cargada de calle, frío, mañana, trabajo, lucha colectiva. Comerlos fue un acto ritual muy profundo, cuyo sentido es hacer comprender el significado del trabajo, en un sentido que va más allá del simple empleo. Dialogo en ello con Alberto Ivern, a quien no conozco aún, y no sé si un día conoceré, y con Pablo Neruda, cuyo poema expresa  también esta idea.

Con los grissines en la Coral Santa María

Más allá del trabajo remunerado, trabajar implica una dimensión de generosidad, que nace del adentro de uno mismo, de alguien que lo ha comprendido. Dice el compañero trabajador, sintiente y pensante, Pablo Neruda: trabajo es  

"Limpiar mi campana, mi corazón, mis herramientas" 

"Dar rocío para todos".

Así pues, compañerxs, ¡a trabajar!


 

Poco antes de terminar la caja en el Nido Colibrí



martes, 18 de julio de 2023

Del trópico a la Antartida: ida y vuelta

Casi me costó medio siglo caer en cuenta de quién soy, y aspectos de mí que debo a mis padres. En la vida me percato de ello por etapas. Andar con mi hermano, cuñada, sobrina, sobrino y primo, es un ejercicio de espejos múltiples que nos ofrece sorpresas y sonrisas, y quizás también algún que otro susto o preocupación momentáneas. Pero debo dar gracias a mis padres por habernos criado con tanta apertura, con la concretitud de la lucha contra la dificultad, de la disciplina diaria para cumplir con el trabajo que sacará a tus hijos adelante y con un corazón que nunca se fue del lugar del pueblo y de la vereda donde se nació. Sé que, en algún momento entendieron ellos que su tarea era levantarnos, hacernos capaces de empujar la vida hacia adelante y empujar a quienes se pueda y se dejen empujar a nuestro alrededor, para que estemos todos mejor. Mi padre lo intentó con su pueblo, Chiscas, de la misma manera romántica como tomo yo la vida y mis compromisos hoy; mi madre con el celo y dedicación infinitas que la hicieron ascender y ser apreciada y admirada en la Empresa de Teléfonos deBogotá y algunas de sus organizaciones de profesionales y pensionados.

Con Mafalda, Susanita y Manolito en San Telmo

Voy a entrar en mi segundo medio siglo con la memoria fresca, renovada, de gente de lugares lejanos que son espejos sorprendentes. Ya no solo la señora Julia (nombre cambiado provisionalmente), que conocimos en Puerto Iguazú, He visto y charlado en este viaje que luego pasó por Buenos Aires, Ushuaia (Argentina) y ahora Encarnación (Paraguay), cada día con más de cinco personas, entrando en detalles bonitos de la vida de cada uno, en admiración mutua que da la sorpresa, la diferencia: con los taxistas (en Argentina anhelando el fin del peronismo, en Paraguay soñando con el fin de la corrupción), con algunos compañeros y compañeras de viaje casuales en los terminales y en los omnibuses, con amigus colombianos en Buenos Aires y sus amigues en Casa Brandon, y también con algunos anfitriones locales (contactados por las redes Airbnb y Couchsurfing). Además de esta variedad de experiencias, intercambios cortos, a propósito, quise dedicar un tiempo del viaje a conocer al menos una fábrica recuperada, de aquellas que fueron tomadas por sus trabajadores en el año 2001, cuando tras la crisis del “corralito argentino” muchos dueños de fábricas despidieron a sus empleados, se declararon en quiebra y salieron del país1, Pero esto lo contaré en otra entrega.

Poster de exposición visitada en Casa Brandon

Este viaje por Argentina ha sido un tiempo de duelo y al mismo tiempo una oportunidad para detenerse, pensar la vida corriente, y hacerse replanteamientos. Urge reorganizar la vida cuando alguien muere. Con un esfuerzo de la imaginación, pensemos la cantidad de relaciones que quedan cortadas, de las cuales los parientes solo conocerán una parte. El velorio y demás rituales de despedida ayudan a darse cuenta de ello: se acercan de Aprotel, de Unipeteb, de Fontebo2. SI fuera alguien en mi universidad, aparecerían los fondos, los sindicatos, las organizaciones relacionadas con cada investigación. Si se trata de alguien que trabaja por contratos de obra y servicio, aparecen empleadorxs, algunos que fueron amigues también… en fin, una trama densa y compleja que cada persona teje en una vida y al morir debe destejerse para comenzar a remendarse por quienes quedamos aquí, asumiendo las tareas.

Así también son las personas que nos encontramos en el viaje. Hay tramas de vida en San Telmo, el barrio emblemático, mítico, del centro histórico de la ciudad, donde Jorge (nombre cambiado), un mesero habla en inglés y español aleatoriamente mientras sirve empanadas, protagonistas importantes en cada ciudad. Mi hermano ha preguntado por las empanadas salteñas, reconocibles porque son jugosas y la masa está perfectamente sellada para que no escape el jugo. Hoy ya fuera de Argentina, no dimos con ellas, pero en Encarnación unas empanadas chilenas han sido lo suficientemente jugosas como para parecer satisfactorias. Hay también tramas de vida en Ushuaia que conectan con el polo sur. El territorio argentino toca el vértice que une los meridianos 25 y 74, el punto extremo sur de nuestro planeta. Desde 1904, hay una base de operaciones destinada a investigación de manera permanente, en la península Antártica, donde la cordillera de los Andes termina realmente, pues esta cadena montañosa continúa bajo el mar y aparece de nuevo en ese continente gélido, donde Metallica cantó para los habitantes de las bases que son estaciones de investigación científica (por audífonos para evitar efectos peligrosos en este entorno), donde nació por primera vez una persona hace apenas 55 años, donde se libró la última contienda colonizadora de ultramar entre algunas potencias europeas y los países más septentrionales del mundo. Esta finalizó con el Tratado Antártico (1959) que prohibe reclamar territorios en este continente en adelante, e invita a la cooperación científica entre todos. Se conservan como legítimos los reclamos hechos hasta ese momento, en los que la mayor parte es de Australia (31%), Noruega (18%) y Reino Unido (17%). Sin embargo, casi la totalidad del territorio reclamado por este último, está también reclamado por Argentina y/o Chile. 

Por la carretera entre Cerro Castor y Ushuaia

También hay tramas de vida entre los colombianos prestamistas en Puerto Iguazú, de quien supimos por doña Julia y por el señor que vende empanadas en la esquina del parque del Club Deportivo Galaxia (calle Roque Gonzalez con calle República Argentina), y en sus taxistas con quienes hablamos sobre corrupción y soñamos que algún día se logre acabar, y en la guía estudiante que en el parque de las cataratas, después de que resistimos a la insistencia de varios en que contratáramos sus servicios, se acercó para recomendarnos no alimentar a los coatíes, pues se les hace un daño, particularmente las bolsas con muy peligrosas, y estos animalitos pueden hacerse agresivos por los restos de comida de cualquier humano.

Roque González fundó Encarnación

Una trama de estas tocó hoy a Samir, del Nido Colibrí, pues ante la curiosidad de mi hermano por los nombres y dispersión geográfica de este animal, lo quise consultar: en el Amazonas colombiano lo hay, en castellano se le conoce como cusumbo, en bue, es una clase de gedo, cuyo nombre específico es n+maido. Ayer en las ruinas de las misiones jesuíticas de Trinidad, ya otra vez con un clima soportable para cuerpos tropicales, oré y sentí tristeza tanto por la violencia sufrida por los colonizados locales, emparentados por lengua e historia con algunos grupos amazónicos colombianos, como por la sufrida por cada soñador igualitario que ha trabajado en busca de justicia y respeto por la dignidad humana y de los pueblos. He sentido llamado de árbol, de mate, de hoja de coca… las tramas no tienen centro y tampoco tienen fin. Cada uno de estos datos sugiere o se podría relacionar con una trama de vida diferente.

Quizás alguna de nuestras redes de relaciones, entramados de vida, llegue hasta el Parque de Montaña y Estación de Esquí Cerro Castor, a 26 km de Ushuaia, donde con mi hermano, cuñada, sobrino, sobrina y primo, llegamos al punto más extremo de nuestro viaje a terminar nuestro ritual familiar, respecto del cual no diré todos los detalles (sería hermoso hacerlo, pero ¿qué finalidad tendría?). De contar, vale la pena explicar que para quienes gustamos de viajar asumiendo sólo gastos razonables, es decir economizando recursos, ahorrando, la regla número uno es “no pagar paquetes completos”, dos: “siempre cotizar y volver a cotizar hasta saber los precios, las ventajas y desventajas de todos los proveedores del mercado”, tres: “hacerlo in situ, no antes de viajar, pues solo in situ se corrobora la necesidad de cada gasto y cada servicio”. Esto sin embargo, puede tener desventajas, pues a veces el dejar para última hora las decisiones te puede dejar sin el servicio que estabas buscando, pero puede ser un riesgo que vale la pena correr. En nuestro caso, no hubo opción: mi mamá, junto con la familia de mi hermano tenían tiquetes de avión Buenos Aires-Ushuaia que fueron aislados como reservas individuales para que el de mi madra pudiera ser cancelado. 

 

La compra había sido por internet en la página argentina de Aerolínea Argentinas. ¿Cómo fue posible hacerlo? No lo entendemos, pero así fue, y se hizo desde Colombia. Por ello, cuando se tramitó la novedad en Colombia por el fallecimiento de mi mamá, apenas se pudo separar cada persona de esa reserva, pero todo lo demás había que hacerlo en Argentina, con la posibilidad de que no se pudiera. Esto obligó a no comprar los tiquetes de mi primo y míos hasta estar seguros de que se pudiera hacer el cambio de fechas en los tiquetes de mi hermano, y esto generó que todo se hiciera sobre la marcha. Estuvo bien, en todo caso, disfruto un poco con los retos que plantea la improvisación.

En Ushuaia, esto generó que luego de un día y medio de averiguaciones, elegimos ir en Uber hasta la dicha estación de esquí, pero cuando los tres primeros de nosotros nos montamos en el primero, no sabíamos que no habría más automóviles de esta plataforma disponibles. Así que debimos esperar en Cerro Castor una hora hasta que mi hermano, cuñada y sobrina llegaron, en un carro alquilado. Una vez no consiguieron un segundo Uber, fueron a una concesionaria donde alquilaban carros y lograron uno relativamente económico por 24 horas. Fuimos un poco apretados, pero pudimos movernos con más flexibilidad ese día.

Rio Larsiparsabk en Cerro Castor

Los paquetes para visitar el parque de montaña eran costosos, uno sin esquiar y otro esquiando. Sin embargo, es desproporcionado pretender aprender a esquiar en una hora. Esto requiere de varias jornadas, mientras el cuerpo aprende a manejar su peso, el equilibrio y la forma de los esquíes pegados a los pies. Los muchachos y mi sobrina estaban un poco ansiosos con ponerse los esquíes. Fueron ellos quienes se dieron cuenta de que se podía alquilar los esquíes “de fondo”, es decir, unos que se usan en lo plano, lo cual minimiza el riesgo de caídas muy fuertes, que pudieran generar fracturas. Así que comprendido esto, no se diga más: ¡a esquiar!

Cada uno o una de nosotres cayó sobre la pista de esquí de fondo, un poco escarchada ya por la falta de nieve, varias veces en poco más de un kilómetro, hasta llegar al puente sobre el río Larsiparsabk, ahí cada uno pensó un momento en detalles bonitos de mi mamá y por último mi hermano y yo bajamos al río y hablamos con ella, pues la sentimos ahí, quedándose en el punto más al sur en nuestro camino, el punto más bello, donde nos reímos al vernos caer, vimos a los muchachos y a mi sobrina reír resbalando, trastabillamos asustados y divertidos. Dimos las gracias, animamos a seguir el camino que cada unx tenga pendiente, a sentir satisfacción por las tareas cumplidas, la felicitamos por todo lo logrado y nos alegramos juntos por ello, nos comprometimos a continuar con nuestras luchas, que son también las suyas, luego la dejamos ir siguiendo la corriente del río, pero también ella se quedó allí, en el frío hermoso de esa nieve escarchada y resbalosa que nos había hecho trampa y en el brillo de esos picos numerosos que habitan el horizonte, el cielo azul, inmenso que no termina, como los caminos de todos, los caminos familiares.

1En un libro del año 2006, de Alberto Ivern, titulado Hacerlo Posible, leí sobre varias de estas fábricas que me llamaron la atención.

2Asociación de profesionales de la Empresa de Teléfonos de Bogotá, Unión de Pensionados de la Empresa de Teléfonos de Bogotá, Fondo de Trabajadores de la Empresa de Teléfonos de Bogotá.

sábado, 8 de julio de 2023

Retorno a la Madre

Diseño original recordatorio M.V. Lozano Züñiga

[Apartamento de Cristian, julio 7 de 2023, 11 p.m.]

Sin adjetivos, ni espectáculo pese a que el publicar claramente lo es, quiero escribir al inicio de esta etapa del blog, tan olvidado como mi escritura, esta oración simple: -Se murió mi mamá. 

Camino en la selva, cerca de San José, El Encanto, Amazonas

Lo digo en contradicción. Similar quizás a la de un admirado antropólogo a quién conocí por relatos de familias amigas de San José, El Encanto, Amazonas, no personalmente (lo leí de joven, me topé con artículos suyos sobre antropología de la vida cotidiana y quise conocerlo: Horacio Calle, ahora lo conozco por sus amigxs murui, que fueron cercanos a él y ahora son cercanos conmigo). Es la contradicción de lo que tiene sentido hacer y la apariencia del llamar la atención mediante lo escrito, es decir, la lucha con la vanidad de la ciencia (¿social?). 

Quiero pasar desapercibido pero también quiero poner un grano de arena para cambiar el mundo, no ser visto, pero ser el superhéroe y el agente secreto. Y ¿qué ocurre cuando se muere la mamá del agente secreto o del superhéroe? No responderé a mi pregunta (aunque quizás ¿ya lo hice?). 

    
Cerca de las cataratas de Iguazú (Foto de M.V. Lozano Zúñiga)


    Ojalá no muchos lean esto,     pero sé que lo harán.            Afortunadamente no tiene     mucha imagen y ello le            quita un poco de                    espectáculo, pero esta            exhibición de fragilidad,        resiliencia, fortaleza                (¿fingidas?) ¿no es                    inevitablemente                        espectacular? Hace 27            años me declaré en actitud     egocentrada                           (¿egocéntrico?), para            escribir mi monografía de        grado como antropólogo.        Me sigo dando cuenta de        que la primera persona            tiene sentido, pero ese            camino conduce a no                escribir, pues lo más honesto se toca inmediatamente con lo sinceramente modesto, pero ese camino conduce a la acción que nace del corazón, no a las parrafadas en primera persona que dan la sensación de miedo a actuar, a afrontar el riesgo de querer cambiar algo de una forma realmente creativa, sin que nadie te comprenda. Nuevamente, la misma contradicción puede inmovilizar otra vez, pues ¿no es hacer algo diferente equivalente a “dejar una marca”? Y ello es en todo caso el intento de dejar huella en la historia, en algún tipo de historia. Lo contrario sería sólo seguir la pauta, el guión social de lo que todo individux debe hacer (nunca mejor utilizada esta x, pues el género no importa para el capital, aunque sí para formas de reproducción social y material más tradicionales sin fuerza hoy en el mundo moderno)... 



¡Aquí vamos Ushuaia! (Foto en Puerto Iguazú, de D.A. Lozano Zúñiga)


Se murió mi mamá (¡Basta de parrafadas!) y junto con mi hermano, cuñada, sobrino, sobrina y primo-hijo, viajamos a Ushuaia a cumplir el sueño que quedó pendiente de mi mamá: conocer Tierra del Fuego, ver los pingüinos…. Salimos de Bogotá el dos de julio (hace cinco días), pasamos por Asunción (Paraguay) rapidámente, donde aterrizó ese primer vuelo, para llegar a Ciudad del Este (Paraguay), Foz de Iguazú (Brasil) y Puerto Iguazú (Argentina), y tener ahí nuestra primera parada para conocer las cataratas de Iguazú, desde el lado argentino. 

 

Inevitable recordar ahí cuando conocí las cataratas Victoria, hace ya 17 años. 

Foto de mi archivo personal 2006

Igualmente inevitable comparar, pues ambas son caídas de agua colosales, impresionantes y la experiencia está fuera de todo cálculo previo, así como cualquier imagen se queda corta literalmente, pues no da el tamaño de una foto para la dimensión del lugar, y cualquier lente que la quiera reducir la deforma. Por otra parte, las gotas de agua minúsculas, producto del choque violento con el fondo de la caída son una sensación que ninguna cámara logra captar. Esta lluvia invertida genera un microclima que abarca las islas del interior de las cataratas y que se siente con toda su fuerza cerca de la Garganta del Diablo (video arriba) aquí en Iguazú. 

Estas informaciones pueden buscarse en internet y no tienen el carácter único de la búsqueda familiar en que estamos envueltos en este momento estos y estas seis personas viajeras que recordamos a una mamá. 

Foto de D.A. Lozano Zúñiga

En cambio, más parece único el encuentro con una mamá “complementaria” que nos sorprendió en Puerto Iguazú en El Sabroso Delivery (lugar que puede encontrarse en maps), un restaurante esquinero de techo y baranda, de construcción sencilla, en el que los tres más jóvenes del viaje insistieron en repetir cena, es decir, retornar en nuestra segunda noche ahí. El éxito: una pizza de jamón con pimientos del morrón. La pedimos tres veces y, aunque intentamos pedir más cosas para variar, era inútil: siempre alguien volvía a pedir la misma pizza. La señora que nos la sirvió, doña Juana (nombre cambiado temporalmente), con la dulzura propia de la gente de Tucumán, su provincia de origen, nos fue contando partes de su historia y nosotros de la nuestra. Cuando le contamos que mi mamá (nuestra mamá) había muerto y que tenía tiquete para ir hasta Ushuaia, y lo había perdido, y que por eso vamos hasta allá, para terminar por ella esa tarea pendiente, llevarla con nosotros y sorprendernos con el frio, el glaciar, los pingüinos y lobos marinos, como se habría sorprendido ella. 

Ella, la señora, de Tucumán, venida hace cuatro años aquí a Puerto Iguazú, conmovida no solo por nuestra historia, sino por la suya misma, nos contó que le pasó algo similar: su hijo murió hace pocos años en Tucumán, donde vivían. Después de eso fue que ella salió de su tierra y llegó aquí, y le ha ido bien, está contenta. Esto que ha logrado le habría gustado a su hijo, pero él ya no está. Entonces un poco conmovidos también, comimos lo que nos servía, agradecimos, intercambiamos datos para poder mantener luego el contacto: hijos que recuerdan a su mamá. Mamá que recuerda a su hijo. Gracias señora Juana. 

Esperando la pizza de jamón con morrón (Foto de C.D. Muñoz Lozano)



lunes, 23 de octubre de 2017

La desmesura

[Apartamento de Ricardo, Barrio Icaraí, Niteroi, 23 de octubre de 2017, 8 p.m.]

La desmesura es la medida del mundo. Hay que meterse en un bus a dormir varias noches, caminar horas bajo un sol inclemente por encima de los 40 grados centígrados, encontrar un grupo de personas diferente cada día a más de 500 ó 1.000 kilómetros, meterle al estómago una masa diferente, una bebida diferente cada vez y verlo hincharse y deshincharse muchas veces, olvidar el nombre de la persona amable que te acaba de recibir en un aeropuerto o confundirlo con el de la que te recibió ayer en otra parte cuyo nombre se te acaba de escapar, dar consejo sobre cosas de las que no estás seguro, pero en las que una fe o una memoria frágil te arrojan una mínima seguridad, tener tu cabeza o tu corazón más grandes que tu maleta, olvidar el nombre de lo que te estás comiendo y que antes lo olvidaron tus comensales, dudar constantemente sobre para dónde es que vas mañana y a qué hora, sonreir y asentir mientras te preparas para decir: –Nao, desculpa…, pasar de la extrema hambre y cansancio a una saciedad y satisfacción indigestos, tener ardor en los ojos y la espalda cansada pero las entrañas –o algo ahí- agradecidos, dejar de sentir que el sol te quema, no molestarte con el sudor entre tu espalda y la maleta, ni con las moscas rondando tu sudor, ver cómo se va el agua en lo seco y al borde del mar, para para darte cuenta de ello.

Estoy aquí en esta desmesura pegajosa o sensual, una tarde –ya noche- sin agua al borde del mar, a escasos 500 ó 600 metros de una playa, la de Icaraí, en Niteroi. Ninguna claridad me viene cuando pienso en lo que compartir con estudiantes, amigxs, gente curiosa que aún no conoce aquí y a quien esto pueda servir. No escribí nada y olvidé todo. Pero lo tengo todo conmigo mientras pienso y escribo. ¿Soy yo una desmesura y por eso me gusta este ambiente que alegremente me compartieron brasileros y colombianos en estos días anchos y luminosos?, risas amplias, dientes grandes, carcajada sonora, cuerpos voluminosos, rebelión y comunión con los estándares de belleza, el mayor orden y desorden a la vez… Saludar a Iván, abrazarlo, girar hacia un hombre flaco, estatura media, como la mía, verlo a los ojos y sonreir, decir: –prazer, y subirnos a un Fiat 1 viejito pero resistente, al que hay que cerrar la puerta con fuerza para enfrentarnos a más de 100 km por hora con unas tractomulas destartaladas que traquetean a esa gran velocidad como queriendo caer de lado sobre nuestra insignificancia.

Desmesura es torso desnudo de hombres y control sobre el comportamiento de las mujeres. Escribo esto y recuerdo un día común en Manizales, Medellín o Pereira. ¿Qué me da derecho a comentar? ¿No somos de los mismos? Y del fútbol, nada que decir, después de estos días de eliminatorias para el Mundial, es un terreno especial para salirnos de cualquier tamaño decente o normal.

http://www.rodoviariasbrasil.com.br/tag/rodoviaria-do-rio-de-janeiro/

La última desmesura que se atravesó de frente –entre una gran variedad de ellas- apareció hoy, y no fue la gran cantidad de habitantes de calle que rodean el Terminal Rodoviario, digna de ser comparada con el ambiente del Bronx bogotano, atacado por el último alcalde. El domingo, de mañana, llegando, me impresionó tanto que pensé –¿Cómo entra la gente aquí? ¿Cómo voy a entrar (o salir) yo? Pero había olvidado que era domingo, y cuando la gente no va al trabajo el centro de las ciudades queda a merced de sus habitantes. Al contrario, lo que me sorprendió hoy fue el aeropuerto más grande que he visto en Suramérica, a 90 kilómetros de Belo Horizonte y luego de tres cabezadas de a 15 minutos más o menos. Son realmente dos aeropuertos, uno de carga y otro –un poco más pequeño- de pasajeros, separados por unos dos kilómetros. El aeropuerto de pasajeros, por dentro, cuidadosamente pulcro, al detalle bien organizado, que me pareció que era de otra ciudad. Llamado Aeropuerto de Confins. Suena como si de repente el pasajero, desde una tierra ultraterrena, se despega del cochino suelo y llega al cielo, antes de subirse al avión.

Tancredo Neves International Airport Belo Horizonte, Brazil - illustration by Leif Peterson Design

Y mañana… pasaré de nuevo por esa avenida-cementerio, en frente del Terminal Rodoviario Novorio. Ignoro los nombres de esos edificios abandonados, de tamaño imperial –ya rotos, ruinosos y huecos-, que comenzando en uno que llaman Leopoldina van quedando por debajo de la vía elevada que circunvala la ciudad. Cuando iba pasando por allí hace unos días en el bus 710, que va de Niteroi a Rio de Janeiro y que pensé me dejaría cerca de Sao Cristovao. Evité, por miedo, bajarme en la parada que me llevaría en línea recta. Cantidad de habitantes de calle se levantaban, estilo zombi a media tarde, en una calle que atraviesa 500 metros de edificios abandonados, sin calles aledañas visibles, sino la sola sensación de restos de imperio caídos en desuso y desmesuradamente democráticamente puestos a disposición de quienes ocupan la parte inferior de la base de la pirámide…