viernes, 30 de septiembre de 2016

Lo de las cédulas y el sí



Pensaba hacer campaña por el SÍ durante este viaje de visita a Juana y Luz. Los que estamos en Colombia tenemos diferentes posturas sobre el proceso de finalización del conflicto armado. Los medios de comunicación hacen lo suyo atizando las brasas para que la gente acuda como loca a mirar ya no solo la vieja cajita de noticias, dramas y aventuras, alrededor de la que una vez se reunieron los campesinos de alguna vereda lejana para ver la telenovela mexicana de la noche. Ahora hay las denominadas “redes sociales” (realmente “redes sociales virtuales”) y, mientras escribo esta entrada, voy mirando en el celular qué amigos han puesto “me gusta” en el pensamiento que publiqué sobre el acuerdo de paz, o en la foto que de un arcoiris en la selva tomé desde una calle de La Chorrera (con el SÍ y diciendo “¡No a la guerra!” con los colores del arcoiris). También hay radios, periódicos, con su versión impresa y su versión digital, y a través de todas ellas circulan las noticias. Así que ante los poderosísimos grupos e intereses privados que dominan los medios de comunicación, hay muchos David alzándose altivos con una piedrecita desafiante.



Manorirako La Chorrera, Amazonas
Aquí en La Chorrera, por ejemplo, el Manorirako (lugar de sanación, hospital), da a conocer su paro indefinido, hasta que reciban los materiales necesarios para cumplir con su labor, a través de una lista de whatsapp. Quienes lo reciben son mayoritariamente los ciudadanos, indígenas del entorno local, pero también algunos funcionarios responsables del abandono, o del retraso, o de la confusión en el tipo de remesa. En determinado momento, algún funcionario en Leticia había respondido que cómo protestaban si habían enviado dos cajas de medicinas e implementos de salud, pero lo que había llegado eran dos paquetes, realmente muy pequeños.

Manifestación de las mujeres apoyando el paro del Hospital
La señal aquí no da para abrir fácilmente cualquier página de internet, sin embargo, whatsapp y facebook logran recibirse aceptablemente, aunque lentos y con interrupciones (en los íconos de mi teléfono no aparece nunca señal 3G ó 4G, sino simplemente G). Así que fue por whatsapp que la gente de La Chorrera fue compartiendo la imagen de las señoras llevando carteles explicando las razones del paro.



Comentando el paro, al segundo día de haber llegado, Luz me comentaba que mucha gente aquí piensa votar por el NO en el plebiscito convocado para refrendar los acuerdos de paz entre gobierno y guerrilla el próximo 2 de octubre. Al día siguiente, algo similar charlamos con John, un joven habitante local.
Fragmento de una lámina de la ATCC, La India, Santander, 2015
La noticia fue publicada en El Espectador el año 1990.
El argumento por el NO que más ha logrado trascender en diferentes lugares del país es el de que no se puede alcuahuetear la sinvergüencería de unos violentos que secuestraron, asesinaron, extorsionaron y atentaron contra la infraestructura del país. Lo escuché de campesinos en La India, Santander, hace tres meses, algunos de ellos pertenecientes a la organización que a finales de la década de 1980 plantaron la cara a varios frentes de las FARC, el ELN, el EPL, el M-19, los esmeralderos carranceros, las autodefensas del Magdalena Medio y dos frentes del ejército, logrando concretar las primeras negociaciones de paz efectivas dentro del territorio de nuestro país desde el surgimiento de estas guerrillas en los años 60. Lo escucho ahora aquí, aunque igual Luz piensa votar por el SÍ. El otro reparo que escucho es el de quién sabe si la gente de la Registraduría Nacional va a llegar hasta aquí. Varias personas lo ponen en duda. Especialmente teniendo en cuenta que mucha gente no tiene cédula en las diferentes comunidades indígenas de la región, es decir, los pueblos Bora, Murui Muina, Okaina, Muinane y Andoque. John, por ejemplo, es el único de diez hermanos y hermanas que tiene cédula. Comentándolo, él calcula que el censo electoral (unas 2.000 personas) de aquí puede quizás llegar a dos tercios del censo de habitantes en edad de votar (unas 3.000 personas, oficialmente 3.337 según la página web institucional de Leticia). Obviamente, ya no hay manera de generar estas cédulas para que puedan votar el domingo, pero suponiendo que las zonas apartadas han sido las más afectadas por el conflicto armado, uno diría que esta situación perjudica el SÍ. Sin embargo, mucha gente aquí siente y piensa que el abandono estatal llega a tal punto que luego de declarada la paz, nada habrá que mejore, si no ha habido voluntad hasta el momento, no hay porque pensar que esto vaya a cambiar. Lo que mejore aquí no vendrá de afuera, sino de lo que la propia comunidad, por su propio esfuerzo sea capaz de organizar. Ellos lo saben. Lo manifiestan abiertamente cuando confrontan a delegados de la ONIC, a representantes del Ministerio del Interior, cuando se esmeran en que sus jóvenes estudien por fuera para que regresen a aplicar lo que aprendieron en la comunidad, como en el caso de Luz...

Momento de reunión de pueblos indígenas de La Chorrera
Lo que representa Santos, es decir, las élites capitalinas, dueños de los medios de comunicación, expertos en eventos fastuosos, manipulación de conciencias, prácticas politiqueras, maltrato a los subalternos, proyectos que salen de la manga de “expertos” que no consultan a las comunidades, etc. es detestable (solo hay que recordar un poco en la fama acumulada a lo largo de los años por el propio vicepresidente, o recordar la volubilidad de los discursos del presidente desde cuando era ministro de defensa en la era Uribe). Lo que representa la guerrilla, aún entrando en razón a lo largo de este proceso, y pidiendo perdón a las víctimas, dista mucho de ser la voluntad del pueblo, habiéndose distanciado hace ya tiempo de él y dedicados a sostenerse como estructura militar cada vez con menos asiento ideológico. Claramente es paz imperfecta, nada qué hacer. Pero prefiero que los trabajadores por la paz, múltiples, diversos, desperdigados anónimamente por la geografía nacional podamos trabajar por ella en ausencia de guerra. Porque la paz es mucho más que el espectáculo fastuoso, bello y espectacular que fue transmitido el domingo pasado en la noche por televisión, y también e
s mucho más que la vida como la llevamos hoy en cada lugar, con sus particularidades, en la espectativa de lo que vayamos a votar en el plebiscito... al menos los que tenemos cédula registrada.



Escribiendo y retornando

Compañeros de viaje por el rio Putumayo
Siguiendo con la costumbre de compartir viajes con los amigos, conocidos, estudiantes, y permitir que otras personas aprendan algo de lo que aprendo, comienza esta corta temporada del blog que comencé hace año y medio con aquel viaje de un mes por Colombia, cuando buscaba una especie de reorientación en mi vida.

Esta vez, fortalecido como profesor, gracias a cantidad de estudiantes interesados en aprender y comprometidos en generar cambios para que estos mundos, madre naturaleza, universos, sociedades, culturas en que vivimos, sean lugares mejores para vivir, crecer, humanizarnos, quiero compartir algunas historias breves suscitadas por mi visita a dos estudiantes de Gestión Cultural y Comunicativa, que están realizando su trabajo de grado, en la modalidad de pasantía, en sus comunidades de origen. Esta excusa para viajar un poco más, me trajó hasta el corregimiento departamental de La Chorrera, Amazonas, hace tres días, luego de un paso relámpago por el municipio de Sibundoy, Putumayo, el domingo y lunes pasados (aunque esta entrada fue escrita el 27 de septiembre, hasta ahora la puedo subir al blogger, debido a la mala conexión de datos en La Chorrera).
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Para evitar que esto se convierta en un informe demasiado pegado a esa tarea, me concentraré en contar historias, mezcla de lo que he escuchado, visto e inventado, sin por ello entrar en la ficción. A veces, como hice en entregas anteriores de este blog, en la temporada anterior, usaré seudónimos cuando las personas a quienes me refiero no me hayan autorizado para figurar aquí con nombre propio.


De antemano, gracias por leer.