Pensaba hacer campaña por el SÍ durante este viaje de visita a Juana y Luz. Los que estamos en Colombia tenemos diferentes posturas sobre el proceso de finalización del conflicto armado. Los medios de comunicación hacen lo suyo atizando las brasas para que la gente acuda como loca a mirar ya no solo la vieja cajita de noticias, dramas y aventuras, alrededor de la que una vez se reunieron los campesinos de alguna vereda lejana para ver la telenovela mexicana de la noche. Ahora hay las denominadas “redes sociales” (realmente “redes sociales virtuales”) y, mientras escribo esta entrada, voy mirando en el celular qué amigos han puesto “me gusta” en el pensamiento que publiqué sobre el acuerdo de paz, o en la foto que de un arcoiris en la selva tomé desde una calle de La Chorrera (con el SÍ y diciendo “¡No a la guerra!” con los colores del arcoiris). También hay radios, periódicos, con su versión impresa y su versión digital, y a través de todas ellas circulan las noticias. Así que ante los poderosísimos grupos e intereses privados que dominan los medios de comunicación, hay muchos David alzándose altivos con una piedrecita desafiante.
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Manorirako La Chorrera, Amazonas |
Aquí
en La Chorrera, por ejemplo, el Manorirako
(lugar de sanación, hospital), da a conocer su paro indefinido,
hasta que reciban los materiales necesarios para cumplir con su
labor, a través de una lista de whatsapp. Quienes lo reciben son
mayoritariamente los ciudadanos, indígenas del entorno local, pero
también algunos funcionarios responsables del abandono, o del
retraso, o de la confusión en el tipo de remesa. En determinado
momento, algún funcionario en Leticia había respondido que cómo
protestaban si habían enviado dos cajas de medicinas e implementos
de salud, pero lo que había llegado eran dos paquetes, realmente muy
pequeños.
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Manifestación de las mujeres apoyando el paro del Hospital |
La
señal aquí no da para abrir fácilmente cualquier página de
internet, sin embargo, whatsapp y facebook logran recibirse
aceptablemente, aunque lentos y con interrupciones (en los íconos de
mi teléfono no aparece nunca señal 3G ó 4G, sino simplemente G). Así que fue por whatsapp que la gente de La Chorrera fue compartiendo la imagen de las señoras llevando carteles explicando las razones del paro.
Comentando
el paro, al segundo día de haber llegado, Luz me comentaba que mucha
gente aquí piensa votar por el NO en el plebiscito convocado para
refrendar los acuerdos de paz entre gobierno y guerrilla el próximo
2 de octubre. Al día siguiente, algo similar charlamos con John, un
joven habitante local.
El argumento por el NO que más ha logrado
trascender en diferentes lugares del país es el de que no se puede
alcuahuetear la sinvergüencería de unos violentos que secuestraron,
asesinaron, extorsionaron y atentaron contra la infraestructura del
país. Lo escuché de campesinos en La India, Santander, hace tres
meses, algunos de ellos pertenecientes a la organización que a
finales de la década de 1980 plantaron la cara a varios frentes de
las FARC, el ELN, el EPL, el M-19, los esmeralderos carranceros, las
autodefensas del Magdalena Medio y dos frentes del ejército,
logrando concretar las primeras negociaciones de paz efectivas dentro
del territorio de nuestro país desde el surgimiento de estas
guerrillas en los años 60. Lo escucho ahora aquí, aunque igual Luz
piensa votar por el SÍ. El otro reparo que escucho es el de quién
sabe si la gente de la Registraduría Nacional va a llegar hasta
aquí. Varias personas lo ponen en duda. Especialmente teniendo en
cuenta que mucha gente no tiene cédula en las diferentes comunidades
indígenas de la región, es decir, los pueblos Bora, Murui Muina,
Okaina, Muinane y Andoque. John, por ejemplo, es el único de diez
hermanos y hermanas que tiene cédula. Comentándolo, él calcula que
el censo electoral (unas 2.000 personas) de aquí puede quizás
llegar a dos tercios del censo de habitantes en edad de votar (unas
3.000 personas, oficialmente 3.337 según la página web institucional de Leticia). Obviamente, ya no hay manera de generar estas
cédulas para que puedan votar el domingo, pero suponiendo que las
zonas apartadas han sido las más afectadas por el conflicto armado,
uno diría que esta situación perjudica el SÍ. Sin embargo, mucha gente
aquí siente y piensa que el abandono estatal llega a tal punto que
luego de declarada la paz, nada habrá que mejore, si no ha
habido voluntad hasta el momento, no hay porque pensar que esto vaya
a cambiar. Lo que mejore aquí no vendrá de afuera, sino de lo que
la propia comunidad, por su propio esfuerzo sea capaz de organizar. Ellos lo saben. Lo manifiestan abiertamente cuando confrontan a delegados de la ONIC, a representantes del Ministerio del Interior, cuando se esmeran en que sus jóvenes estudien por fuera para que regresen a aplicar lo que aprendieron en la comunidad, como en el caso de Luz...
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Fragmento de una lámina de la ATCC, La India, Santander, 2015 La noticia fue publicada en El Espectador el año 1990. |
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Momento de reunión de pueblos indígenas de La Chorrera |